EDITORIAL


Desde el año 2005, he tenido la gracia REGALADA POR EL SEÑOR e impulsada por el Padre José Rivadeneira, de educar a mis queridos alumnos en la importancia de la oración, para poder vivirla como personas y como cristianos. Para lograr en ellos una vida orante como camino de crecimuento personal y comunitario, la Hora Religiosa les ayuda a reflexionar sobre su persona, el entorno social, la familiar, su cultural y su afectividad, así mismo los ayuda para su encuentro con la persona de Jesucristo.


Ya que han pasado cinco años desde cuando el Padre José Rivadeneira me propuso el reto de la Hora Religiosa y me enseño con su ejemplo el arte orar, lo que aprendí de él y me ha servido no solo para mi trabajo, no solo en el colegio "Jesús Maestro", así como en mi trabajo pastoral y también tengo que admitir que me ha ayudado mucho como persona y como cristiano, este espacio de oración en mi vida personal lo ha aprovechado para vivenciar la sed de Dios que tiene el joven actual y su inquietud por lo religioso.

Este trabajo me fue encomendado por el mismo Jesús cuando me llamo a servirle en en su Iglesia y en los ultimos cinco años me llamó al Colegio Jesús Maestro, tengo que admitir que ha sido gratificante, no solo en un nivel profesional, sino como persona me ha dado muchas satisfacciones, pero hay veces que me pregunto: ¿Por qué los alumnos no oran en el patio? ¿por qué no participan en la Eucaristía? acaso les da verguenza su fe.

Intentando hacer una evaluación de este proyecto, me causa mucha alegrìa y gratitud cuando ex-alumnos recuerdan con cariño la formación orante de la hora religiosa. Aunque sea dificil de creer, muchos ex-alumnos me han pedido que les haga una hora religiosa para ellos y admiten que la necesitan en su vida. Estoy seguro que muchos jovenes viven con alegría una vez a la semana la hora religiosa creo que estas deacuero conmigo querido lector, esto me hace preguntarme: ¿Cuánto les ha servido a mis alumnos la Hora Religiosa?

Al teminar este año tengo que agradecer al Padre José Rivadeneira por todo mi crecimiento personal y como cristiano, que gracias a su confianza he podido lograr en estos años, el crecer como cristiano inplica tener una vida orante y así hasta el trabajo nos santifica, mi intención siempre ha sido enseñar este principio cristiano a los alumnos que Dios me ha confiado.

Hoy te pregunto a ti querido lector: ¿Qué es la hora religiosa en tu vida? si te animas a responder hazlo con toda libertad. Pero lo unico que te pido es que seas sincero y que escribas solo lo que haz sentido en los momentos de oración que has podido vivir en la hora religiosa.

Mira el video y trae tus recuerdos para que puedas resolver las preguntas de la encuesta.








ATENTAMENTE.

TU HERMANO EN CRISTO.

PROF. LUIS EDUARDO CORTEZ NAVARRO
.



ORAR ES...

• Orar no es "pensar" en Dios. Sólo eso no basta.

• Orar es conversar con Dios como se conversa con una persona con la que se tiene mucha confianza (con esa persona a la que se acude a contar los asuntos íntimos, lo que yo sufro y lo que me alegra, y estoy seguro que no va a ir con el chisme a nadie).

• Orar es tratar a Dios como amigo íntimo ("como un amigo habla con otro amigo"). Tratarle como algo muy natural, nada complicado, ni forzado, pero muy importante, indispensable en nuestra vida...

• Orar es algo muy humano... Por eso no oran mejor los que más saben, sino los que más sienten: "Te doy gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se les has mostrado a los pequeños" (Lc 10,21).

• Muchas veces, en nuestra preocupación por hacer oración, podemos preguntarnos si hay algún libro bueno para eso, algún método fácil para orar, y la verdad es que la raíz de la oración está en uno mismo: la mejor fuente, el mejor pozo, lo tenemos en nuestro corazón.

• Orar es dejar a Dios que nos haga descubrir la necesidad que tenemos de él y sentir el amor que él nos tiene.

• Orar es sentirse hijo de Dios. Sentirse en los brazos de un Padre tan bueno y misericordioso.

• Orar es ir dejándose llenar de los sentimientos de Jesús: pensar como pensaba Jesús, sentir como sentía Jesús, querer lo que quería Jesús, amar como él amaba, hablar de lo que él hablaba, actuar como él actuaba. Claro que... esto es un ideal y aquí hay tarea para rato.

• Orar es vivir. No es "soñar", sino salir del "sueño" en que vivimos. Orar es despertar, es vivir la vida, la que vivimos... la que Dios quiere que vivamos. La oración que nos saca y nos hace huir de la vida, la que nos hace dormir y estar tranquilos, no es oración. Eso no es vivir, sino dormir y soñar.

• La oración hay que vivirla, como la amistad. Es decir, hay que vivir el encuentro con Dios. Una cosa es soñar en un río y otra cosa es disfrutar del río metiéndose dentro de él... Una cosa es saber hacer dulces y otra cosa muy diferente es comerlos... La sed se quita bebiendo agua y no "pensando" en una fuente de agua fresca.

ORAR A DIOS

JESÚS NOS ENSEÑA A ORAR

Orar es la cosa más necesaria y la más sencilla; sin embargo, muchas veces no sabemos orar. Ahora bien, ¿y si mirásemos a Jesús para aprender?. Tomemos el Nuevo Testamento y vayamos descubriendo cómo Él lo hacía y cómo en¬señó a sus discípulos.

¿Cuándo le vemos orar?
* En el momento de su bautismo.
Lc 3,21: Después del bautismo del pueblo en masa y de bautizarse también Je¬sús, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó so¬bre él el Espíritu en forma de paloma.

* Por la mañana muy temprano.
Mc 1,35: Se levantó muy de madrugada y salió, se marchó al descampado y estuvo orando allí.

* Durante la noche, antes de algo importante.
Lc 5,16: Se hablaba de El cada vez más, y mucha gente acudía a oirlo y a que los cu¬rara de sus enfermedades. El, en cambio, solía retirarse a despoblado para orar.

* En el monte, después de ayudar a otros.
Mt. 14,22: En seguida obligó a los discípulos a que se embarcaran y se adelanta¬sen a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte para orar a solas. Al anochecer seguía allí sólo.

* Cuando estaba preocupado por algo serio.
Lc 9,18: Una vez que estaba orando sólo en presencia de sus discípulos, les pre¬guntó: ¿quién dice la gente que soy yo?.

* Previo a una decisión importante.
Lc 9,28: Por aquel entonces se fue a la montaña a orar y se pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día llamó a sus discí¬pulos, y escogió a doce de ellos...

* Antes de enseñar el Padrenuestro.
Lc 11,1: Una vez estaba él orando en cierto lugar; al terminar, uno de sus discípu¬los le pidió: 'Señor, enséñanos una oración...'

* Antes de ayudar a otros.
Jn 11,41-42: Entonces quitaron la losa. Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: 'Gracias, Padre, por haberme escuchado. Yo sé que siempre me escuchas; lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.

* Cuando se acerca el sufrimiento.
Jn 12,27-28: Ahora me siento agitado: ¿le pido al Padre que me saque de esta hora? ¡Pero si para esto he venido, para esta hora! ¡Padre, glorifica tu nombre!

* Cuando ve en peligro a sus amigos.
Lc 22,32: ¡Simón, Simón! Mira que Sa¬tanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que no pierdas la fe.

¿Qué les enseña a los discípu¬los?
* Que recen por sus perseguidores.
Mt 5, 44: Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persi¬guen.

* Para que Dios mande obreros.
Mt 9,38: La mies es abundante pero los obreros son pocos; rogad, pues, al dueño para que mande obreros a su mies.

* En la tentación.
Mt 26,41: Estad en vela y pedid no caer en la tentación.

* Para que Dios conceda su Espíritu.
Lc 11, 13: Pues si vosotros, malos como sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

* Para que Dios haga justicia.
Lc. 18, 1-8: ...Pues Dios, ¿no hará jus¬ticia a sus elegidos si ellos le gritan día y no¬che?. Os aseguro que les hará justicia sin tar¬dar.

* A petición de uno de ellos les enseña el Padre Nuestro.
Lc 11,1ss.

¿Qué dice cuando ora?

* Expresa alegría por sentirse hijo de Dios.
Lc 10,21: En aquel momento, con la ale¬gría del Espíritu Santo, exclamó: Bendito seas , Padre, Señor de cielo y tierra, porque, si has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla. Si, Pa¬dre, bendito seas, por haberte parecido eso bien.

* Las palabras de la Eucaristía.
Lc 22,17-20: Cogiendo una copa dió gracias y dijo...

* Una oración que da sentido a su sufrimiento.
Jn 17,1: Así habló Jesús y, levantando los ojos al cielo dijo: Padre, ha llegado la hora...

* El dolor que tiene y la confianza en su Padre.
Lc 22, 39-43: Salió entonces y se diri¬gió, como de costumbre, al monte de los olivos; pero lo siguieron también los discípulos. Al lle¬gar al sitio les dijo: 'Pedid que no caigáis en tentación'.
El se separó de ellos como a un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas diciendo: 'Padre, si quieres, aparta de mí este trago; sin embargo, que no se haga mi voluntad, sino la tuya.'

* Expresa perdón y misericordia.
Lc 23, 34: Jesús decía: Padre, perdóna¬los, que no saben lo que hacen.

* Confianza desde el fondo de su dolor.
Mc 15,34: A media tarde gritó Jesús muy fuerte: 'Eloí, Eloí, lemá sabaktani (que significa: 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?')

* Abandono en las manos de su Padre.
Lc 23, 46: Jesús le respondió: Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

¿Qué más nos enseña sobre la oración?
* Que no puede desentenderse de la justicia ni de la caridad.
Mc 12, 38s: ¡Cuidado con los letrados!... ésos que se comen los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos.

* La oración de petición es valiosa, pues sitúa al cristiano en relación de dependencia con res¬pecto a Dios.
Mt 7,7: Pedid y se os dará, buscad y en¬contraréis, llamad y os abrirán.

* Hay que orar con insistencia.
Lc 18,1: Para explicarles que tenían que orar siempre y no sesanimarse.

* Sin rencor.
Mc 11,25: Cuando estéis de pie orando, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.

* Con una fe sin reservas.

Mc 11,23-24: Tened fe en Dios. Os ase¬guro que si uno le dice a un monte: 'quítate y tí¬rate al mar', sin vacilar en su corazón sino que crea que va obtener lo que dice, lo obtendrá.

* La oración que busca admiradores es falsa.
Mt 6,5: Cuando recéis, no hagáis como los hipócritas, que son amigos de rezar... para exhibirse ante la gente.

* La oración debe ser escondida, sencilla.
Mt 6, 6-7: Cuando quieras rezar, entra en tu aposento, echa la llave y rézale a tu Padre que está allí en lo escondido... Cuando recéis no seáis palabreros...

* Jesús promete realizar todo lo que pidamos alegando su nombre.
Jn 14, 13-17; 16,23-24: Pues sí, os aseguro que, lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá.

ORACIÒN DE JESÙS EN EL HUERTO

TESTIMONIO DE VIDA


¿Alguna vez has sentido la urgencia de orar por alguien y lo has dejado para mañana?

Un misionero en vacaciones contó la siguiente historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan, EU.: "Como misionero en un pequeño hospital en el área rural de Africa, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debía atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, me era necesario acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegué a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres, y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital.

Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleándose, uno de los cuales estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hablé de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.

Dos semanas mas tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, él se dio cuenta de que yo traía dinero y medicinas. El agregó: "Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados".

Ante esto no pude más que reir y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: "No señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos".

En ese momento, uno de los hombres en la Iglesia se puso de pie y le pidió al misionero que por favor le dijera la fecha exacta de cuando sucedió ese hecho. El misionero les dijo la fecha y el mismo hombre le dijo la siguiente historia: "En la noche de tu incidente en Africa, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos. Estábamos a punto de comenzar un juego de golf, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor hacia era tan fuerte, que llamé a algunas personas de nuestra iglesia para que se reunieran conmigo lo mas pronto posible." Entonces, dirigiéndose a la congregación dijo: "todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, ¿podrían por favor ponerse de pie?". Todos los hombres que habían acudido a orar por él se pusieron de pie, el misionero no estaba tan preocupado por saber quienes eran, mas bien se dedicó a contarlos . . . eran 26.
OTRO TESTIMONIO DE VIDA FRENTE AL SANTÌSIMO SACRAMENTO